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| La pediatra Deborah Persaud es la principal autora del estudio de la bebé de Misisipi. / Universidad Johns Hopkins |
La pequeña, nacida prematuramente en 2010 de una madre infectada por VIH, empezó a recibir medicamentos antirretrovirales 30 horas después de nacer, y hasta los 18 meses de edad. Después estuvo casi dos años sin ser tratada, pero cuando volvió a la consulta, los médicos aseguraron que no había rastro del virus. Los investigadores creyeron que la clave del éxito fue la administración temprana de fármacos, pero la mayor parte de los expertos ya advertían entonces de que no se podía hablar de curación.
“Es obviamente una gran decepción”, ha dicho Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas de EEUU, que cree que los nuevos resultados pueden afectar a un estudio sobre el VIH que está en marcha en el país, financiado con fondos federales. “Vamos a estudiar seriamente la investigación y ver si debe ser modificada”, ha asegurado.
La decepcionante noticia sobre la niña de Misisipi, que nos recuerda lo difícil que es luchar contra el virus del sida, llega, sin embargo, la misma semana en que hemos conocido que un gel microbicida evita el 85% de los contagios de VIH por vía sexual en ratones. El gel, desarrollado por investigadores del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y de la Universidad de Alcalá de Henares, podría estar en el mercado en cinco años, siempre y cuando los científicos encuentren financiación para realizar ensayos en humanos.


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